
Endeavour
Ayer, una vez más, asistí gracias a Nasa TV al intento de lanzamiento de la nave Endeavour, pero el tiempo estaba “red” y nubes bajas mandaron sobre el responsable que no tuvo mas remedio que posponer el evento para esta mañana de lunes.
No sé si hay muchos locos como yo que sean capaces de pasar unas cuantas horas viendo en una pequeña pantalla de player, el ritual del lanzamiento, pero seamos los que seamos, debe de haberlos cuando NASA se molesta en retransmitir esas intimidades en riguroso directo.
Y dicen que este ha sido el ultimo lanzamiento, que la ISS ya está acabada, que el nuevo módulo y la cúpula panorámica es lo último. Bueno, no lo se, pero mucho me temo que tanto cierre definitivo -sumado al cierre del programa lunar- es mucho cerrar.
Ese trasto orbitando a 400 km. por encima de nuestras cabezas, no creo que sea como aquel “Mecano” de nuestra infancia, que al atornillar la última tuerca, puedas decir… ya está !!
Mientras estoy escribiendo esto, tengo la pantallita del player abierta y sigo viendo el desarrollo de la misión. La llaman STS-130 y durante muchas horas al día NASA TV nos seguirá ofreciendo el trabajo del Centro Espacial, el Control de la Misión, el trabajo de los astronautas que conjuntamente con los tripulantes de la estación acoplarán las piezas que antes citaba.
Sin duda es un auténtico símbolo de información democrática, muy alejada del hermetismo de otros programas espaciales que al menos a mi, me resultan más sospechosos y militarizados.
El 6 de Octubre de 1957, un niño que tenia algo más de 8 años, compraba el pan, encargo de su madre, en la panaderia del barrio. En el mostrador, siempre había un ejemplar del periódico local y en él, ese niño contempló la foto de una esfera de metal sobre fondo negro, de la cual salían dos antenas. Era el Sputnik que había sido lanzado dos días antes.
Mas de medio siglo después ese niño, sigue sintiendo la misma excitación ante cualquier lanzamiento y no deja de preguntarse como serán los próximos rituales, ahora que las misiones de las lanzaderas llegan a su fín.






